El tratamiento de la obesidad ha cambiado radicalmente en los últimos cinco años: han aparecido fármacos cuyos resultados se acercan a los de la cirugía bariátrica. Al mismo tiempo, la ciencia sigue analizando sus riesgos y busca formas de minimizarlos. La industria farmacéutica ya tiene en desarrollo la próxima generación de moléculas que podrían cambiar el panorama hacia 2027.
Semaglutida y tirzepatida
El punto de partida de esta nueva era fueron los agonistas del receptor GLP-1, una hormona intestinal que regula el nivel de azúcar en sangre y la sensación de saciedad. La semaglutida, comercializada como Wegovy, obtuvo la aprobación de la FDA como tratamiento para la obesidad en 2021; la tirzepatida (Mounjaro/Zepbound), en 2023. Ambos fármacos se desarrollaron inicialmente para la diabetes tipo 2, y su incorporación al tratamiento de la obesidad ha sido uno de los cambios más destacados de la farmacología en la última década.
La tirzepatida es un doble agonista: actúa simultáneamente sobre los receptores GLP-1 y GIP. En la primera comparación directa entre ambos fármacos – el ensayo SURMOUNT-5, publicado en el New England Journal of Medicine –, la tirzepatida logró una pérdida de peso media del 20,2% frente al 13,7% de la semaglutida en 72 semanas; el 32% de los pacientes tratados con tirzepatida alcanzó una reducción de peso de al menos el 25%.
Ambos fármacos se administran por vía subcutánea una vez a la semana. Los efectos secundarios son comunes a toda la clase: náuseas, vómitos, diarrea y estreñimiento, principalmente durante la fase de ajuste de dosis.
Pastillas en lugar de inyecciones
Durante mucho tiempo, las inyecciones fueron una barrera para una parte de los pacientes. En diciembre de 2025, la FDA aprobó la pastilla diaria de Wegovy (semaglutida 25 mg), el primer agonista oral del receptor GLP-1 para el control crónico del peso. El ensayo de fase 3 OASIS 4 (307 participantes, 64 semanas) mostró una pérdida de peso media del 16,6% combinada con dieta y actividad física.
El siguiente candidato a llegar al mercado es el orforglipron, de Eli Lilly. No se trata de un péptido, sino de una molécula pequeña: un enfoque químico radicalmente distinto. Según Scientific American, a diferencia de la pastilla de Wegovy, el orforglipron se absorbe sin restricciones de comida ni agua, lo que supone una ventaja práctica en el día a día.
Datos de los tres ensayos clave del orforglipron, publicados en MedCentral:
- En el estudio ATTAIN-1 (3.127 participantes sin diabetes), el orforglipron en dosis de 6, 12 y 36 mg logró reducciones de peso del 7,5%, 8,4% y 11,2% respectivamente en 72 semanas, frente al 2,1% del grupo placebo.
- En el estudio comparativo ACHIEVE-3, el orforglipron 36 mg superó a la semaglutida oral en pérdida de peso: 9,2% frente a 5,3%.
- En el estudio ATTAIN-MAINTAIN, los pacientes que pasaron de las inyecciones de Wegovy al orforglipron recuperaron menos de 1 kg en un año, mientras que el grupo placebo recuperó más de 9 kg.
La decisión regulatoria para la obesidad se espera en el segundo trimestre de 2026.
La siguiente generación: retatrutida y MariTide
Retatrutida
La retatrutida, de Eli Lilly, es un triple agonista: actúa simultáneamente sobre GLP-1, GIP y el receptor del glucagón. No está aprobada en ningún país. Según el ensayo de fase 2 publicado en el New England Journal of Medicine, la dosis más alta (12 mg) produjo una pérdida de peso del 24,2% en 48 semanas frente al 2,1% del placebo; el 93% de los participantes con esa dosis perdió más del 10% de su peso.
Los datos de fase 3 son todavía preliminares. Siete estudios adicionales del programa TRIUMPH concluirán en 2026. La presentación regulatoria ante la EMA no se espera antes de 2027.
MariTide
MariTide (maridebart cafraglutida), de Amgen, es un conjugado anticuerpo-péptido con una vida media de unos 21 días. Esto permite, en principio, administraciones mensuales o incluso menos frecuentes, frente a las inyecciones semanales de sus competidores.
Su mecanismo difiere del de la tirzepatida: MariTide activa los receptores GLP-1 y al mismo tiempo bloquea los receptores GIP. Los datos completos de fase 2, publicados en el New England Journal of Medicine, mostraron una pérdida de peso media de hasta el 16% en un año en personas con obesidad sin diabetes. El principal problema detectado en los ensayos fue una alta frecuencia de vómitos con dosis fijas, lo que obligó a revisar la pauta de administración en la fase 3.
Según Amgen, el programa de fase 3 MARITIME incluye dos estudios principales, con resultados primarios esperados a principios de 2027. La aprobación en la UE no se prevé antes de 2029-2030.
Lo que los nuevos fármacos aún deben resolver
Pérdida de masa muscular
Un metaanálisis de 22 ensayos aleatorizados publicado en Metabolism: Clinical and Experimental mostró que aproximadamente el 25% de la pérdida de peso total corresponde a masa magra. La función muscular no se deteriora en ese proceso: se trata de una adaptación fisiológica. Sin embargo, para los pacientes mayores o con masa muscular ya reducida, esto es una cuestión relevante. Por eso se están desarrollando combinaciones de fármacos GLP-1 con bimagrumab, un anticuerpo monoclonal que frena la pérdida de músculo. El ensayo BELIEVE de fase 2b, publicado en Nature Medicine, arroja datos llamativos: la combinación de bimagrumab con semaglutida redujo el peso un 22,1% en 72 semanas, y el 92,8% de esa pérdida correspondió a masa grasa – frente al 71,8% con semaglutida sola.
Recuperación del peso al dejar el tratamiento
Cuando se interrumpe el tratamiento, el peso vuelve. No es un efecto secundario: es consecuencia de la biología de la obesidad como enfermedad crónica. Aquí es donde los fármacos orales pueden ocupar el papel de terapia de mantenimiento tras un ciclo de inyecciones. Los participantes que pasaron de la tirzepatida inyectable al orforglipron recuperaron una media de 5 kg en un año, mientras que el grupo placebo recuperó más de 9 kg. La pauta de «inyección para adelgazar + pastilla para mantener» empieza a consolidarse como modelo clínico viable.
Métodos no farmacológicos
La farmacología no desplaza a la cirugía: ocupa un espacio diferente. La cirugía bariátrica sigue siendo el tratamiento de referencia cuando el IMC supera 35 con enfermedades asociadas graves: ningún fármaco ha logrado todavía igualar sus resultados a largo plazo. Las alternativas menos invasivas – el balón intragástrico durante 6-7 meses y la gastroplastia endoscópica (ESG) sin incisiones – se aplican en casos de sobrepeso moderado o como paso previo a la cirugía.
